La lucha electoral porteña se metió en la tensa sesión del Senado por los pliegos de los dos jueces de la Corte Suprema enviados por Javier Milei. Los tres problemas del PRO en la Ciudad y la municipalización versus la nacionalización del debate.
Por
CARLA PELLIZA.
“Va a ser sangrienta”. Así definió, un dirigente del PRO, la campaña electoral de la Ciudad de Buenos Aires que, según alertó, recién empieza. El resultado que puedan arrojar esos comicios serán clave para definir la correlación de fuerzas en una mesa de negociación bonaerense o, incluso, la existencia de la propia mesa.
Desde que se anunciaron los candidatos, La Libertad Avanza dejó en claro que irá por todo. Lo hizo con la foto, motosierra en mano, de Manuel Adorni y la nueva archienemiga macrista, Karina Milei, en las puertas de la sede de gobierno, un edificio equivocado para esta elección legislativa. Luego, siguieron las chicanas mutuas sobre el conocimiento o no de la Capital Federal. Ahora, la pregunta es cómo encarará el macrismo la campaña.
Un dirigente amarillo hizo la aclaración pertinente para esta nueva etapa. El PRO jugará solo, sin Juntos por el Cambio. Por lo tanto, el PRO tendrá que identificar el electorado de la forma más certera posible. Y allí surgió una crítica. Después de halagar la figura de Silvia Lospennato como, objetivamente una buena candidata, puso en duda el acompañamiento del votante tradicional del macrismo por el archivo de la actual diputada.
Desde que se conocieron las postulaciones, La Libertad Avanza empezó a recordar su militancia en favor de la interrupción voluntaria del embarazo con dirigentes del peronismo. Dentro del mismo PRO, esto fue visto como un problema por la tendencia del votante amarillo a ir del centro a la derecha, no a la extrema derecha, pero a la derecha. Pero no es el único inconveniente.
En este arranque de campaña porteña, hubo otras cosas que también hicieron ruido o motivaron observaciones, particularmente en aquellos que no gustan de la estrategia del consultor catalán. Por un lado, el martes, con el anuncio por una campaña limpia, se vio un PRO vetusto, opaco, sepia. Atrás quedaron la alegría y los colores.
El perfil festivo, de todos modos, no es lo central. En una campaña en la que se cuestiona mucho la gestión de Jorge Macri (el highlight de Horacio Rodríguez Larreta con el “olor a pis” marcó la carrera electoral), un dirigente M entendió que la clave del macrismo pasará por la municipalización. Reconocer el bastión y defenderlo.
Tras pegarle directamente a una figura nacional como la de Karina Milei, esta fuente del PRO sostuvo, no sin lógica, que cuestionar las medidas nacionales implicaría cuestionar la actitud del partido amarillo que acompañó esas políticas durante todo el primer año de gestión.
En medio del debate por los pliegos de los jueces de la Corte Suprema, se coló algo de la campaña porteña. El segundo pelotón de candidatos integrado por el sector “progre” de lo que supo ser Juntos por el Cambio, tuvo un breve cruce en redes sociales que, si bien no pasó a mayores, dejó en evidencia que varios pescarán en la misma pecera.
Juan Manuel López, diputado de la Coalición Cívica, cruzó a Guadalupe Tagliaferri, senadora y segunda en la lista de Horacio Rodríguez Larreta, por no haber estado en su banca a la hora de contabilizar los presentes para el quórum. Se preguntó si el ex jefe de Gobierno “le pidió” que no estuviera en su asiento para “dar tiempo tiempo a que sigan negociando”.
Rápidamente, la senadora salió a responder, tanto en su discurso como por X, donde sucedió la acusación inicial. Contó que estaba en su despacho terminando de repasar el discurso que, como titular de la comisión de Acuerdos, involucrada en el debate por los pliegos de los jueces, iba a tener que abrir el debate.
En off, el larretismo fue mucho más duro que Tagliaferri a la hora de responder. “Se la jugó solita con este tema y preside la comisión de Acuerdos. "Ese chico es un imbécil”, en referencia a López. El armado del ex jefe de Gobierno se cansó de recibir ataques y no responder. Esto es una muestra más, como varias otras contestaciones a Javier Milei y al propio Mauricio Macri, de esa actitud.
Comentá la nota