El grueso de laburantes que cruza la provincia de Buenos Aires hacia la Ciudad sufre un notable deterioro en su bolsillo solo por el hecho de viajar. Las impactantes cifras que el Indec no mide.
Por
RODRIGO NÚÑEZ
El último índice de pobreza evidenció los problemas metodológicos del Indec para mostrar la verdadera realidad de los ingresos. Uno de los ejemplos es la subestimación de la incidencia negativa que tiene el costo del transporte sobre el salario en la actualidad. Un trabajador que vive en el Conurbano puede llegar a desembolsar hasta 50 mil pesos sólo para viajar hacia supuesto de trabajo.
El grueso de laburantes que cruza la provincia de Buenos Aires hacia la Ciudad sufre un notable deterioro en su bolsillo solo por el hecho de viajar. Un elemento que empeoró drásticamente el impacto en la tarjeta SUBE fue la eliminación de las líneas de colectivo municipales y provinciales de la Red SUBE, un mecanismo por el cual se paga un 50% menos para el segundo viaje y un 75% menos para el tercero en un lapso de 2 horas.
El Destape simuló tres posibles escenarios de viajes realizados desde el conurbano bonaerense para explicar el peso que tiene el transporte público sobre el poder adquisitivo. El cálculo se nutre la combinación de un colectivo local que llegue a una estación de tren, el boleto de ferrocarril y la tarifa de subte. Cabe aclarar que se eligieron opciones que acorten el tiempo de viaje, suponiendo que un trabajador no debería insumir mayor cantidad de horas o minutos para movilizarse.
Escenario 1
Viaje que parte desde la segunda sección del Conurbano con un colectivo que realice un tramo de 0 a 3 kilómetros: al mes, la canasta de transporte equivale a $ 44.347,8. Esto aplica a personas que vivan en Morón, Temperley o Quilmes, por ejemplo.
Escenario 2
Viaje que parte desde la primera sección del Conurbano con un colectivo que realice un tramo de 0 a 3 kilómetros: al mes, la canasta de transporte equivale a $ 45.947,8. Esto aplica a personas que vivan en Remedios de Escalada, Wilde o Ciudadela, por ejemplo.
Escenario 3
Viaje que parte desde la tercera sección del Conurbano con un colectivo que realice un tramo de 3 a 6 kilómetros: al mes, la canasta de transporte equivale a $ 49.688,6. Esto aplica a personas que vivan en Merlo, Alejandro Korn o Ezeiza.
En el territorio gobernado por Axel Kicillof existen 129 líneas provinciales y 119 municipales, aproximadamente. Ninguno está inscripto dentro del registro de transportes incluidos en la Red SUBE por orden del gobierno nacional. Por ejemplo, si el primer "bondi" que una persona se toma es municipal y luego apoya su tarjeta SUBE en el molinete del tren o de un colectivo nacional recibe el descuento para este segundo viaje. En cambio, si una trabajadora combina tren y colectivo municipal, éste último no tiene descuento. Es decir, la vuelta es más cara.
Transporte: cuál es el cuadro tarifario nacional
Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios IIEP a cargo de la UBA-CONICET, entre las principales ciudades del país se observan servicios de transporte con tarifas por encima de los $ 1.000, como es el caso de Bariloche ($ 1.613), Santa Fe ($ 1.440), Resistencia ($ 1.300), Corrientes ($ 1.290), Rosario ($ 1.200), Córdoba ($ 1.200), Mar del Plata ($ 1.180), Formosa ($ 1.150), Tandil ($ 1.147) y Comodoro Rivadavia ($ 1.114), por citar algunos casos. Por su parte, las tarifas más bajas del país se encuentran en San Luis ($ 750), Santa Rosa ($ 715), San Juan ($ 560) y La Rioja ($ 450). Siempre excluyendo al AMBA.
El financiamiento del transporte público es, como regla general, de competencia local con excepción de los servicios interjurisdiccionales, como son los trayectos entre provincias o bien entre la Ciudad de Buenos Aires (servicios denominados de Jurisdicción Nacional). Desde 2019 y, en particular, luego de la eliminación del Fondo Compensador del Transporte Urbano del Interior en 2024, los gobiernos locales y provinciales ocupan un lugar cada vez más preponderante.
Los servicios en las provincias muestran una cobertura tarifaria del orden del 30%, que es similar a la que exhiben los servicios del AMBA para marzo de este año. Por su parte, el servicio ferroviario muestra una cobertura tarifaria del 5% que, de persistir el congelamiento tarifario, retornará a los pisos observados previo a los ajustes realizados en el segundo semestre de 2024.
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Todas las descripciones hechas reflejan la preponderancia que tiene el transporte en la vida económica diaria de los argentinos, en especial en la región más poblada del país. ¿Qué implica la subestimación de esta variable para medir la pobreza? Principalmente, que el peso de lo no alimentario en la estructura de consumo de los hogares está muy por debajo de su peso real actual. En los últimos meses, estos rubros tuvieron incrementos muy superiores a los de los alimentos, pero este cambio no se refleja adecuadamente en el coeficiente que determina la Canasta Básica Total (CBT).
La junta interna de trabajadores del Indec nucleados en la CTA Autónoma emitieron un comunicado donde no dejaron dudas sobre el debate del cuestionamiento estadístico que involucra al transporte: "Si se llevaran adelante las actualizaciones que son necesarias y que se aplazaron durante todos estos años por los motivos antes expuestos, ¿la tasa de pobreza podría dar otros resultados? Sí, sin lugar a duda, aunque la tendencia sería de todos modos a la baja. Cabe señalar que cualquier actualización metodológica impacta en el valor de las estimaciones".
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