Su director de innovación, Eduardo Fernández, cuenta a DISRUPTORES-EL ESPAÑOL cómo han logrado tener su propia infraestructura de IoT o una biorrefinería para convertir residuos orgánicos en biogás.
Por: Noelia Hernández.
Cuando Eduardo Fernández asumió en 2001 el reto de liderar el área de innovación de Urbaser, la principal actividad de la compañía era la construcción y proyectos de ingeniería civil, herencia de Dragados, de donde surgió la ahora multinacional española. En ese momento estaban iniciando el camino en la gestión de residuos, un campo del que todavía había un conocimiento técnico limitado.
“La empresa se encontraba en un proceso de transición, y lo que buscaba era desarrollar soluciones que garantizasen la eficiencia operativa en esta nueva área de negocio”, explica Fernández, quien admite que, al principio, el objetivo era introducir innovaciones para asegurar la rentabilidad.
Sin embargo, la visión de la compañía fue evolucionando: “Si bien al principio la prioridad era reducir costes, su ambición a largo plazo iba más allá: mejorar los servicios y cambiar la mentalidad con una mayor apertura al cambio”, afirma el CIO. Un trabajo que hubo que hacer de forma gradual y que, en 2006, convirtió a Urbaser en la primera empresa de servcios en España que obtuvo la certificación de gestión ambiental.
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Este hito “fue el primer paso para incorporar la innovación de manera formal, tanto en los procesos como en la forma de entender y entregar los servicios a nuestros clientes”, según Fernández. Desde entonces, la evolución del área de innovación dentro de la compañía ha sido notable.
Cuando este ingeniero de Minas se incorporó a Urbaser, lo hizo prácticamente solo, con una persona que le ayudaba a gestionar sus primeros proyectos. Hoy, el equipo ha crecido hasta las 16 personas, con las que asegura que no solo han conseguido “transformar la parte técnica” también la propia cultura de la empresa.
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“El principal reto fue lograr que toda la organización comprendiera que la innovación no es una responsabilidad exclusiva de un área, sino algo que debe calar en todas las personas, desde los operativos en el terreno hasta la alta dirección”. Un argumento que plantea durante el encuentro que tiene lugar en las oficinas que inauguraron el año pasado, en el Edifico Aqua, localizado en Plaza de Castilla y al lado de las Torres Kio, uno de los epicentros de Madrid.
Unas instalaciones modernas, con espacios abiertos, puestos de trabajo flexibles y donde han desparecido los papeles (calculan que 2023 utilizaban 1,3 millones de folios). “Lo que conseguimos fue que toda la empresa, incluyendo los departamentos de servicios urbanos y tratamiento de residuos, entendiera que no hay manera de mejorar si no se hacen las cosas de manera diferente”, añade con orgullo.
Cambio constante
Cuando se le pregunta sobre los obstáculos paral introducir la innovación en una empresa tan centrada en la construcción, Fernández señala la complejidad de cambiar la mentalidad de un sector tradicionalmente conservador que quiere resultados inmediatos. “Los proyectos tienen una duración definida, a menudo de 18 a 24 meses, y una vez que se concluyen, se pasa al siguiente proyecto. No se contempla la idea de un proceso de transformación a largo plazo”, asevera.
Según Fernández, la gestión de residuos es un sector completamente distinto, en el que los cambios son más lentos y donde la paciencia es clave para ver los resultados. "Convencer a los ingenieros con los que trabajaba para que colaboraran con universidades, centros de investigación y socios tecnológicos no fue sencillo”, admite. “La innovación comenzó a surgir cuando entendimos que, para avanzar, teníamos que mirar más allá de las tecnologías”, destaca el CIO.
Tratamiento de residuos en una de las plantas de Urbaser
En este tiempo han trabajado con alrededor de 30 entidades externas. Unas colaboraciones que han resultado ser esenciales para acceder al conocimiento en áreas tan diferentes como la imagen y el análisis de residuos, biotecnología y procesos de reciclaje. Un ejemplo es la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), con la que han implementado tecnologías de imagen que mejoran la precisión de los procesos de reciclaje.
Además, Urbaser ha trabajado con centros tecnológicos como Eurecat, que ha sido un “apoyo muy valioso” para el desarrollo de soluciones industriales que optimizan los procesos a gran escala. “Lo que buscamos no es solo la investigación básica, sino la aplicación práctica de ese conocimiento para resolver problemas reales”, afirma Fernández.
"El principal reto fue lograr que toda la organización comprendiera que la innovación no es exclusiva de un área"
La relación con los proveedores también es fundamental, como la que mantienen con la empresa Picvisa, en Tenerife, para idear un sistema que permita mejorar la separación de plásticos. “La colaboración con proveedores nos ha permitido avanzar en soluciones que son innovadoras y también económicamente viables, algo que nos ha permitido seguir creciendo” destaca Fernández.
En 2023, Urbaser invirtió más de 11 millones de euros en proyectos de I+D+I, con más de 45.000 horas dedicadas a la innovación. Más del 54% de esa inversión se destinó a proyectos de economía circular,
Tres áreas, mismo propósito
En Urbaser trabajan en tres áreas: servicios urbanos, tratamiento de residuos e industria, la más reciente. “Estos tres ámbitos de actuación nos permiten no solo dar un servicio completo, sino también adaptarnos a los retos específicos de cada sector”, asegura el CIO.
“La primera es la parte más visible, se ocupa de la infraestructura básica para el manejo de la basura en zonas urbanas. Nos encargamos de la recogida de residuos, la limpieza de las calles y todos los servicios relacionados con esta materia en el espacio público”, describe Fernández. Señala que este sector se enfrenta a retos constantes, ya que cada ciudad tiene unas necesidades. “Es nuestra obligación, como empresa, adaptar los servicios a cada cliente, ya sea un ayuntamiento en Madrid, Barcelona, Sevilla o Londres”, apunta.
"Buscamos aplicar el conocimiento y la investigación para resolver problemas reales"
La segunda división en la que Urbaser está involucrada es en el tratamiento de residuos una vez que se han recogido. “Cuando llegan a nuestras plantas y ecoparques, nos encargamos de darles una segunda vida, asegurándonos de que el máximo material posible sea reciclado o valorizado. Esto no solo nos permite reducir el impacto ambiental, sino también recuperar materiales que pueden ser reutilizados”.
El tercer pilar de la empresa es la gestión de residuos industriales, como aceites de barcos, baterías, disolventes y otro tipo de desechos más complejos. “Es un área que, aunque más técnica, es fundamental para la sostenibilidad del sector industrial”, explica Fernández, haciendo énfasis en la importancia de tener infraestructuras adecuadas para reducir su impacto medioambiental.
Vehículos eléctricos y valorización de residuos
A lo largo de estos años, desde el área de innovación han puesto en marcha varios proyectos en estas tres áreas que destacan por su impacto tangible. Uno de ellos es el desarrollo de un vehículo eléctrico urbano. “Este fue un gran paso en nuestra estrategia de sostenibilidad y un ejemplo claro de cómo la tecnología puede mejorar nuestras operaciones y reducir el impacto ambiental”, comenta Fernández. En 2023, más del 35% de su flota era ecológica, con más de 4.300 vehículos cero emisiones, según la compañía.
Otro, es el sistema implementado en Zaragoza para optimizar los procesos de reciclaje. A través del empleo de cámaras y tecnologías avanzadas de identificación, han mejorado la eficiencia operativa, reducido los costes y aumentado los índices de reciclaje. "Lo que antes era un proceso costoso y laborioso se ha transformado en otro más eficiente y rentable", explica Fernández.
Una de las plantas de Urbaser donde se desarrolla el proyecto Circular Biocarbon, que busca convertir los residuos orgánicos en bioproductos y biocombustibles
Uno de los proyectos más ambiciosos de Urbaser es el Circular Biocarbon, que busca convertir los residuos orgánicos en bioproductos y biocombustibles.” Esta iniciativa, pionera en Europa, es un paso más hacia un futuro más sostenible, donde los residuos que antes se consideraban inservibles ahora se transforman en recursos valiosos; y una clara demostración de lo que la innovación puede lograr: transformar los residuos en recursos útiles para la sociedad".
El CIO quiere dejar claro durante la conversación con este medio que el enfoque de Urbaser nunca ha sido ser una empresa tecnológica, sino buscar las mejores soluciones posibles para resolver los desafíos de la gestión de residuos. Uno de los mayores cambios del que ha sido testigo, especialmente en los últimos tres años, ha sido contar con el apoyo de la dirección para que la innovación forme parte de la estrategia global de la firma.
Sensores, cámaras, IoT, IA...
Para Fernández, el camino hacia la innovación está lejos de haberse completado. Reitera que “innovar es un proceso continuo, no un destino”. Y con la mirada puesta en el futuro, siguen explorando nuevas tecnologías, entre las que figura, como no podía ser menos, la inteligencia artificial. “Estamos invirtiendo en IA para optimizar nuestros procesos, reducir costes y mejorar la sostenibilidad”, asegura.
Uno de los proyectos en este ámbito de la IA es el videoanálisis de contenedores, desarrollado en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona. Este sistema utiliza cámaras y algoritmos de inteligencia artificial para actualizar el inventario de los contenedores de manera automática. “Lo que antes era un proceso manual y lento, ahora se realiza de forma mucho más eficiente y precisa”, explica Fernández.
"Innovar es un proceso continuo, no un destino”
Además, este sistema también facilita la optimización de las rutas de recogida de residuos. "A través del análisis de las imágenes captadas por las cámaras, es posible calcular las rutas más eficientes para la recolección de residuos. Esto ha permitido ahorrar tiempo y recursos, y mejorar la sostenibilidad del proceso”, comenta Fernández. Con una precisión superior al 95%, este sistema se está implementando en algunas de las ciudades donde trabaja Urbaser.
La enumeración de proyectos se le acumulan al CIO durante la entrevista, lo que da una idea de la alta implicación de la dirección en la transformación digital de esta empresa española que se dedica a sacar valor a los desechos.
Sensores de geolocalización en sus vehículos de recogida de residuos, un sistema que usa visión artificial para clasificar los materiales reciclables cuando pasan por la cinta de una de sus plantas y otro para la trazabilidad de envases.
Además, emplean drones para medir las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) en los vertederos, o desde 2020 tienen operativa su propia infraestructura IoT para captar datos de forma masiva e intercambiar información con otros sistemas, como los de las ciudades inteligentes (smart cities). Ahora mismo están están trabajando en el reciclaje de baterías de vehículos eléctricos, con una planta en desarrollo que contará con una inversión de 24 millones de euros.
Iniciativas todos ellas reconocidas con el Premio Nacional de Innovación 2023, concedido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Lo que demuestra que la ruta iniciada hace más dos décadas les está llevando por el buen camino.
5.000 m2 para innovar
Urbaser inauguró en 2015 el Centro de Innovación Tecnológica ‘Alfonso Maíllo’, en Zaragoza. Con una superficie de más de 5.000 metros cuadrados, está dedicado a la investigación y desarrollo de soluciones innovadoras dirigidas a la gestión de residuos y la economía circular, para lo que colaboran estrechamente con universidades y centros internacionales. Entre los proyectos destacados que han salido de aquí está el sistema de videoanálisis de contenedores y la optimización de rutas de recogida, desarrollado con la Universidad Autónoma de Barcelona.
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