El barrio de Once recupera uno de sus patrimonios: la Cinemateca Hebraica

El barrio de Once recupera uno de sus patrimonios: la Cinemateca Hebraica

La sala de la SHA, que fue un lugar emblemático para el público cinéfilo, volverá a exhibir ciclos de cine de arte a partir de febrero; reabre después de 20 años en los que el barrio transformó su perfil

Por Felicitas Sánchez |

La histórica Cinemateca Hebraica, un ícono de Once, volverá a exihibir cine independiente y de autor, a mediados de febrero, tras casi 20 años sin funcionar. La noticia resulta particularmente relevante para un barrio que desde las últimas décadas convive con la inseguridad y la degradación.

En 1994 la Hebraica tuvo que cerrar sus puertas por varios motivos. "A nivel global, en los 90 el boom de los videoclubes provocó una caída en la cantidad de espectadores que iban al cine. A esto se sumó la transformación de Once, que cambió su perfil de residencia de familias judías por otro comercial", explicó Gerardo Mazur, director del departamento de Cultura de la SHA. Muchos de los vecinos que eran habitués de la sala se mudaron a Palermo y a Belgrano, y el cine perdió más audiencia. "Además, el atentado a la AMIA en 1994 terminó de hacer complicada la exhibición de películas, y por eso la sala tuvo que cerrar", señaló Marcela Cassinelli, presidenta de la Fundación Cinemateca Argentina.

La Hebraica fue fundada por la Fundación Cinemateca Argentina, y por la Sociedad Hebraica en 1974, y desde su apertura, con la exhibición de Casablanca , se transformó en un espacio emblemático de Once, que fue testigo de las larguísimas colas de espectadores que se formaban a la entrada de la sala, atraídos por la visita de directores como Pedro Almodóvar (1988) y Claude Lanzmann (1989).

Hoy ambas sociedades se unieron para retomar las actividades, a casi 40 años de sus inicios. Como siempre, en Sarmiento 2255. La programación será de cine de autor (complementaria con la de la sala Lugones, del Teatro San Martín) y la entrada general costará alrededor de $25.

Cassinelli recuerda que, cuando se estrenó Casablanca , los espectadores que esperaban para entrar a la sala formaron una fila que daba la vuelta a la calle Sarmiento y llegaba hasta Corrientes. Esta primera experiencia se repitió varias veces a lo largo de la historia de esta sala, que mediante el boca en boca se transformó en uno de los espacios favoritos del público cinéfilo porteño.

La Hebraica fue el lugar donde se presentó Pedro Almodóvar en Argentina por primera y única vez, en 1988. Un hasta entonces semidesconocido Almodóvar fue invitado por la SHA junto con Antonio Banderas y Carmen Maura para presentar una retrospectiva de sus films ante el público argentino. La retrospectiva del director español fue un éxito entre los porteños, quienes desde entonces lo adoptaron como uno de sus directores favoritos.

En 1978, cuando murió el director Leopoldo Torre Nilsson, fue velado en el espacio principal del SHA, y la sala, que tiene una capacidad de 880 butacas, no resultó suficiente para contener a todas las personas que fueron a despedirlo. "Era tal la cantidad de gente que vino, que la muchedumbre paró el tránsito del barrio" recordó Mazur.

Cuando Claude Lanzmann, uno de los directores de la revista francesa Tiempos Modernos junto con Jean Paul Sartre, y uno de los líderes de la resistencia francesa, visitó el cine del SHA en 1989, para presentar su película Shoah , se encontró con un cine abarrotado de espectadores, con gente sentada hasta en el piso, para ver este documental de casi 10 horas sobre el Holocausto.

Valor barrial

Históricamente, las salas de la SHA siempre contribuyeron a generar un espacio de mucha diversidad en el barrio, ya que el cine convocaba a un público de distintas edades, orígenes y clases sociales. "Cuando vino Pedro Almodóvar a presentar su retrospectiva, en la cola para entrar estaban los jubilados del barrio que venían siempre, mezclados con jóvenes punks y nuevos románticos, unos al lado de los otros", contó Casinelli. "Se encontraban personas de distintas generaciones, con intereses en común que en otro contexto no se cruzaban", agregó.

En 2011, el empresario teatral Roberto Bisogno decidió reacondicionar la sala para exhibir obras de teatro. Esto se presentó como una oportunidad para la dirección de la Cinemateca, quienes aprovecharon que la sala se había restaurado para volver a abrir. Así, a partir de mediados de este febrero, la Cinemateca convivirá con el teatro, y compartirá ambas salas.

La cinemateca reabrirá con Casablanca , tal como durante su inauguración. Pero, a diferencia de aquella ocasión, en 1974, hoy el barrio de Once está casi desierto después de las 19, que es cuando cierran los comercios que rodean la sala. La reapertura del cine, que tendrá funciones todos los días, incluso a la noche, podría generar un cambio de escenografía para el barrio."Esta reapertura es una forma de resistencia, de volver a ver películas en el cine, y en el barrio, con la ceremonia de encontrarte afuera de la sala con gente que tiene los mismos intereses -explicó Cassinelli-. Es una manera de que el barrio recupere una oferta y un espacio cultural." El telón de esa prueba de fuego se levantará en las próximas semanas.

VUELVE EL CINE ARTE A BELGRANO

A la reapertura de la cinemateca de la SHA, se sumará en marzo el regreso del reconocido cine Arteplex en Cabildo 2829, en el barrio de Belgrano. La sala durante años se dedicó a la proyección de cine independiente y de autor, tanto nacional como extranjero, y formaba parte del circuito de cine-arte Arteplex. La sala de Belgrano cerró su puertas en mayo de 2012 por un desacuerdo respecto al valor del alquiler del predio, y ahora, según consignó Télam, la cadena argentina de cines Multiplex firmó un contrato para reabrirla con la nueva denominación de Artemultiplex. Cuando cerró la sala, unas 200 personas, entre personalidades de la industria y vecinos de Belgrano, realizaron una movilización en protesta por el cierre..

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